Escuchar que tu hijo necesita una «cirugía» o una pequeña intervención en la boca puede ser alarmante. El frenillo lingual corto, técnicamente conocido como anquiloglosia, es una condición que limita el movimiento de la lengua y que, si no se trata a tiempo, puede afectar desde la lactancia hasta la correcta pronunciación de ciertos sonidos en el futuro.
En MM Sonrisas Infantil, somos especialistas en detectar de forma temprana si ese frenillo es simplemente una característica anatómica o si realmente está interfiriendo en el desarrollo de tu peque. En este artículo, queremos arrojar luz sobre las dudas más frecuentes: ¿cómo saber si mi hijo lo tiene?, ¿qué problemas puede causar? y, sobre todo, ¿cuándo es el momento de intervenir?
No todos los frenillos cortos requieren pasar por quirófano. Sin embargo, hay señales claras que nos indican que la lengua no tiene la movilidad necesaria:
Forma de «corazón»: Al intentar sacar la lengua, la punta se retrae hacia el centro formando una muesca o corazón.
Dificultad para elevar la lengua: El niño no puede tocar el paladar con la punta de la lengua con la boca abierta.
Problemas con el lenguaje: Dificultad marcada al pronunciar letras como la «R», «L», «D», «N» o «T».
Lactancia complicada: En bebés, produce grietas en el pecho de la madre o chasquidos al mamar, ya que el bebé no puede hacer el sellado correcto.
Cuando la fisioterapia o la logopedia no son suficientes, la cirugía (frenectomía) es la opción más segura y efectiva. En nuestra clínica aplicamos un protocolo mínimamente invasivo:
Diagnóstico funcional: No solo miramos el frenillo, sino cómo se mueve la lengua.
Procedimiento rápido: Es una intervención breve que suele durar apenas unos minutos.
Recuperación inmediata: Los niños pueden comer y hacer vida normal casi de inmediato, siguiendo unos sencillos ejercicios de rehabilitación.
Colaboración con logopedas: Trabajamos mano a mano con especialistas para asegurar que, tras la cirugía, el niño aprenda a usar su «nueva» movilidad lingual.
La respuesta depende de la función. Si el frenillo no impide que el niño coma, hable o se desarrolle correctamente, podemos optar por el seguimiento. Pero si existe una limitación funcional, esperar demasiado puede hacer que el niño adopte malos hábitos musculares que serán más difíciles de corregir años después. En MM Sonrisas Infantil, priorizamos siempre la salud y el bienestar emocional del pequeño.
Sabemos que la palabra «cirugía» impone, pero estamos aquí para acompañarte. En MM Sonrisas Infantil combinamos la tecnología más avanzada con un trato humano y cercano. Queremos que tu hijo crezca sin limitaciones y que tú tengas la seguridad de que está en manos expertas.
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